La posverdad en Argentina

Ilustración de The Economist sobre la posverdad.Ilustración de The Economist sobre la posverdad.

Durante el 2016 la “posverdad” fue elegida como la palabra del año por el diccionario de Oxford. El post-truth es un concepto que existe hace más de diez años pero que en la actualidad está cobrando gran relevancia. En su definición se refiere a “circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menor influencia en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

Las redes sociales se convirtieron en un campo fértil para la posverdad. Un tweet con información falsa o una foto adulterada bastan para que un invento se convierta en un hecho.

Un estudio del Centro de Investigación Pew reveló que el 66% de los usuarios de Facebook leen noticias a través de esta red social, la más popular a nivel mundial. Es decir, el acceso a noticias, opiniones y cualquier tipo de información tiene un alcance mayor a través de las redes sociales.

La mayoría de la población que usa a diario las redes sociales como Facebook y Twitter consume noticias de todo tipo sin corroborar ningún tipo de información. En este marco, Google y Facebook anunciaron el 15 de noviembre del 2015 que inhabilitarían todos los sitios que proveen “noticias falsas”, para no contribuir a la propagación de información ficticia.

Algunos analistas sostienen que la desinformación ha sido el gran juez en la decisión de las elecciones en los Estados Unidos. Hay quienes afirman que la información falsa que se diseminó en las redes antes y durante las elecciones del 8 cambió el curso de la votación en detrimento de la candidata demócrata Hillary Clinton.

Siguiendo esta línea, en el Reino Unido, los partidarios por el Brexit recorrieron el país en unos buses con el mensaje “We send the EU £350 million a week. Let’s fund our NHS instead. Vote Leave”, es decir que el dinero que se ahorrarían los británicos al salir de la Unión Europea sería invertido en el servicio nacional de salud. Sin embargo, un día después de la elección, uno de los líderes del Brexit, Nigel Farage, sostuvo que no podía garantizar que ese dinero iba a ir al sistema de salud.

Argentina no es la excepción para el uso de la posverdad. Días atrás la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se refirió en sus diversas cuentas en redes sociales a una noticia publicada en una cuenta anónima de Facebook donde se afirmaba que la ex mandataria había anunciado en 2012 la compra de 26 aviones que nunca aparecieron, y de ese modo, responsabilizarla por los diversos incendios en Buenos Aires, La Pampa y Río Negro. En realidad,  fue el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, el que dejó sin efecto la licitación para contratar medios aéreos para la Dirección Nacional de Manejo del Fuego.

Otro ejemplo de fake news y de la posverdad surgió en relación a las inundaciones en Pergamino. Una cuenta de “noticias” anunció que vecinos de la ciudad denunciaban a militantes de La Cámpora, quienes supuestamente les pedían que hablen mal de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal a cambio de alimentos y colchones. Lo cierto es que tal hecho nunca sucedió, sin embargo la información falsa obtuvo casi 1200 retweets.

Estos dos casos recientes ejemplifican algo que viene sucediendo hace tiempo, vale recordar la denuncia por el “falso título” de abogada de la ex presidenta, que cobró gran relevancia llegando a los grandes medios y con causa judicial incluida, la cual fue desestimada ya que se comprobó que había completado sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata.

El submundo de las fake news y la posverdad ha salido a la luz: cuentas de Facebook anónimas, trolls que diseminan información falsa, supuestos medios de noticias que no son tales. Una maquinaria puesta en marcha para influir sobre la opinión pública y que la Argentina no es ajena a ella. Sobretodo si se piensa que el 2017 es un año electoral, y teniendo en cuenta los antecedentes en el mundo, la posverdad promete tener un rol relevante en la elección.

Asistimos a una era en la que una aparente verdad es más importante que la propia verdad. Si pensamos en el Brexit, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, el voto contra el acuerdo de paz en Colombia, ¿y la elección de Mauricio Macri en Argentina? Cabe preguntarse por qué los ciudadanos votan en contra de sus propios intereses y qué se puede hacer desde la política, el periodismo y la sociedad civil para contrarrestar los efectos de la mentira.

Comentarios
Compartir TWEET PIN Compartir Logo WhatsApp