Así es la estrategia de Cambiemos para ganarle al peronismo

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Desde el oficialismo miran con preocupación los números de las encuestas, y pese a tener definidos los nombres que encabezarán las listas de senadores y diputados, ninguno de ellos asegura la victoria. Las dos opciones a las que apelarán para ganarle al peronismo.

Mientras se aproximan las elecciones de medio término, la mesa chica de Cambiemos ha dado muestras claras de la estrategia que adoptará para intentar tener un resultado positivo en un distrito que gobierna, pero con el correr de los primeros dos años, se le volvió particularmente hostil. Se trata de la provincia de Buenos Aires. La estrategia está compuesta por dos componentes: la atomización del peronismo y la polarización con “el pasado”.

Sin Elisa Carrió (competirá en la Ciudad), ni Jorge Macri (no jugará las elecciones por recomendación de Durán Barba), los elegidos a encabezar las boletas del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, son el ministro de Educación Esteban Bullrich en Senadores, y Facundo Manes junto a Gladys Gonzalez en Diputados. Está claro, ninguno de los nombres propuestos promete una victoria en un territorio difícil, y donde el peronismo tiene a sus candidatos más fuertes.

La atomización del peronismo es un factor clave a la hora de reducir sus chances de triunfar en octubre. Lo mejor que le puede pasar a Cambiemos es que haya la mayor cantidad opciones peronistas compitiendo por fuera de las PASO; ya que entre sí dividen los votos, y le aseguraría a los candidatos oficialistas triunfar sin un hacer una elección fantástica. Por ejemplo: si la boleta Bullrich – Manes se enfrentara con: Scioli – Magario, la fórmula del randazzismo, y otras que también están circulando (aparte del binomio que proponga el Frente Renovador), lograría fragmentar el voto justicialista, y consolidar el suyo. Desde Cambiemos están jugando activamente con esta opción, “levantando candidatos” y hasta se llegó a proponer el nombre de Eduardo Duhalde como candidato para ponerle el broche de oro a esta estrategia.

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Sin embargo, el aparente consenso en el Partido Justicialista bonaerense para que hayan PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), terminaría por destruir esta estrategia, si se celebran correctamente y el ganador compite y los perdedores acompañan a la boleta ganadora. Por eso es fundamental lograr no una “lista unificada” sino unidad de criterio y gane quien gane, encolumnarse detrás de quien sea el candidato que se imponga en las PASO.

El segundo componente de la estrategia oficial para intentar dar el “batacazo” en octubre, es la ya conocida polarización. La misma que le dio la presidencia en el 2015, y a la que ya están apelando abiertamente. El plan es relacionar al binomio peronista con el “pasado”, y mostrar que Cambiemos es el “progreso, el futuro”. El beneficio claro que tendrá en este caso el oficialismo será eliminar a todos los candidatos que no sean ni ellos ni el justicialismo/kirchnerismo, es decir Sergio Massa, Margarita Stolbizer, y todos los que vayan por la “ancha avenida del medio”. De esta forma, quedaría en un virtual mano a mano con el peronismo-FPV, y apelará a la misma estrategia que logró que Mauricio Macri gane el balotaje e imponerse sobre Daniel Scioli. Hay que reconocer que tanto el kirchnerismo como el macrismo son “socios de la grieta”.

Esta estrategia no es nueva, ya que desde el día en que Mauricio Macri asumió como Presidente de la Nación recurrió a la “pesada herencia” para justificar que todos los males producto de la política económica oficial, tienen que buscarse en la anterior administración. Hoy, a 16 meses de la asunción, es frecuente escucharlo en los discursos oficiales, y sabiendo que es un año electoral, se intensificarán los esfuerzos.

 

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