Argentina en el mundo en la era Macri

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La asunción de Mauricio Macri significó un nuevo paradigma en la inserción de nuestro país en el sistema internacional, marcado por errores y retrocesos.

* En colaboración con @nanothompson.

El primer error de Mauricio Macri es previo a la toma del poder, una especie de pecado originario, una lectura errónea del mundo en el que vivimos. El presidente supo instalar una optimista visión del sistema internacional que lo llevó a afirmar sobre una inevitable lluvia de dólares que llegaría al país, de empresas e inversores que esperaban ansiosos un cambio de gobierno para invertir en el país. Tal cosa nunca sucedió, la promesa de inversiones extranjeras en el país de Cambiemos poco tuvo que ver con la realidad. Sucede que Macri nunca tuvo en cuenta que, a partir de la crisis del 2008, el mundo se ha vuelto más complejo, con economías cada vez más debilitadas y donde la política tradicional parece no encontrar respuesta a esta situación. Un mundo donde China y Rusia cobran mayor protagonismo, militar y económico. El mismo mundo donde Estados Unidos vivió el ascenso de un candidato outsider de la política, el magnate Donald Trump, quien impulsará la suba de la tasa de interés de la Reserva Federal, y que a partir del 20 de enero de 2017 será el presidente número 45 del gigante norteamericano; el mismo mundo donde Gran Bretaña decidió patear el tablero y abandonar la Unión Europea; ese mundo en el que Europa ya no confía y que a través de partidos y movimientos de extrema derecha comienza a despedirse de la apertura de sus fronteras y sus políticas en bloque. Este mundo que empieza poco a poco a cerrarse sobre sí mismo, con países que hoy miran más hacia adentro que hacia afuera, lejos del mundo con el que Cambiemos soñó durante su campaña. Atrás quedan aquellos discursos electoralistas de Macri, las promesas de un país abierto, al que el sistema internacional le tendía la mano y le daba una nueva oportunidad.

El presidente Mauricio Macri recibió a su par estadounidense, Barack Obama el 24 de marzo. En la foto descontracturados, Obama y Macri dialogan en uno de los pasillos de la Casa Rosada previo a la conferencia de prensa. | AFP

El presidente Mauricio Macri recibió a su par estadounidense, Barack Obama el 24 de marzo. En la foto descontracturados, Obama y Macri dialogan en uno de los pasillos de la Casa Rosada previo a la conferencia de prensa. | AFP

El panorama planteado por Mauricio Macri, lleno de virtudes y bondades, hacía rememorar aquellos viejos tiempos del “fin de la historia” donde primaba el entusiasmo pleno por la democracia liberal y la economía de mercado. El ánimo en sus discursos hace pensar que Macri estuvo congelado durante 30 años y que nunca se enteró qué pasó a nivel mundial. La crisis europea, la baja de los precios de los commodities, la caída del valor del petróleo, el recrudecimiento de la guerra en medio oriente y sus consecuentes refugiados, y el ya mencionado auge de fuerzas de extrema derecha, son, entre muchos otros, algunos de los temas más importantes en el sistema mundo que el gobierno nacional no supo diagnosticar ni prever.

La designación de Susana Malcorra como Canciller, ex Jefa de Gabinete de la Secretaría General de las Naciones Unidas, generó optimismo en algunos sectores de la diplomacia argentina que la veían preparada para el cargo, con suficientes pergaminos como para recomponer las relaciones con el mundo. Sin embargo, su primer año de gestión tuvo graves falencias. El apoyo casi militante hacia Hillary Clinton como candidata a la presidencia de los Estados Unidos, pasando por la desmentida que tuvo que realizar al propio Jefe de Estado, cuando éste, entusiasmado por su primer discurso en Naciones Unidas, aseguró haber dialogado sobre la soberanía de las Islas Malvinas con la premier Theresa May e iniciar una negociación con Gran Bretaña por las mismas. Luego, su fallida candidatura para acceder a la Secretaría General de las Naciones Unidas, la cual tomó catorce vueltas al mundo en viajes, de acuerdo a un cálculo publicado por el diario El Cronista, para promover su elección. Para colmo, tras perder la elección a manos del portugués António Guterres, la canciller se despachó con una frase para el recuerdo: “Hasta ahora tuvieron una canciller part-time”, como si la representación de nuestro país en el mundo se tratara de un puesto de trabajo a tiempo parcial.

El presidente Mauricio Macri, acompañado por la canciller Susana Malcorra, encabezaron el acto de jura de cuatro promociones del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN).

El presidente Mauricio Macri, acompañado por la canciller Susana Malcorra, encabezaron el acto de jura de cuatro promociones del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN). | Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.

En cuanto a la política regional, se observa un claro alejamiento al bloque regional que supo integrar nuestro país en los últimos doce años para dar un viraje hacia la Alianza del Pacífico. Este giro vuelve a representar otra lectura errónea del presidente: el ingreso de Argentina como miembro observador al bloque comercial conformado por Chile, Colombia, México y Perú suponía un trampolín para luego ingresar al polémico TTP (Tratado de Asociación Transpacífico), hecho que difícilmente se concrete luego de la victoria de Donald Trump y la posterior caída del tratado. A su vez, su actual lineamiento en el MERCOSUR y su clara intención de expulsar a Venezuela como país miembro de la asociación regional, lejos está del país que busca unir a los argentinos con los países vecinos. Se trata sencillamente de hacer añicos todo aquello que representaba al kirchnerismo de manera internacional. Siguiendo esta línea, Argentina fue el primer país en reconocer al presidente interino de Brasil, Michel Temer, luego del golpe institucional a Dilma Rousseff, antigua aliada de nuestro país.

Párrafo aparte merece la elección presidencial de los Estados Unidos y el papel casi amateur que jugaron tanto el presidente Macri como la canciller Malcorra, brindando su apoyo a la candidata demócrata, Hillary Clinton, en una clara intromisión de los asuntos internos de otros países y poniendo en riesgo las futuras relaciones con los Estados Unidos con la elección de Trump como presidente, al que Mauricio Macri en una entrevista tildó de “chiflado”.

Por otro lado, Argentina supo tener un gran reconocimiento mundial por la defensa de los derechos humanos a partir de la recuperación democrática en 1983, cosa que hoy en día se ve empañada. La política de derechos humanos forma parte de lo que se conoce en relaciones internacionales como soft power, es decir, la capacidad de un actor, en este caso un Estado, de incidir en las acciones o intereses de otros a través de medios culturales o ideológicos. Este poder blando, y ese prestigio internacional del que goza la Argentina se pusieron en riesgo con la detención arbitraria de la dirigente popular, Milagro Sala. Diferentes organismos internacionales se sumaron al reclamo por la liberación de la activista social: el Grupo de Trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Human Rights Watch y la OEA. Incluso el Primer Ministro de Canadá, Justín Trudeau, se mostró preocupado por la situación en su reciente visita al país. El reconocimiento de Argentina por la defensa de los derechos humanos es puesto en jaque al sostener una detención que no respeta el debido proceso. De hecho, medios internacionales remarcan que la situación de Milagro Sala ya es un dolor de cabeza para Mauricio Macri, un presidente que avala el encarcelamiento de dirigentes políticos porque “a la mayoría de los argentinos nos parece que cometió un delito”, dixit.

Una mezcla de amateurismo e incapacidad para leer el contexto internacional marcan el primer año de la política exterior de Mauricio Macri. Está claro que para Malcorra, no es lo mismo desempeñar un buen papel como burócrata en la ONU que manejar las relaciones de un país con el mundo. Sobre todo, si se le agrega que la inserción en el mundo parte de una incomprensión de la trama global del siglo XXI y una condena constante sobre las relaciones que nuestro país supo construir con el mundo a partir del ascenso de fuerzas progresistas en la región.

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Acerca del autor

@fueguinaski
You know, Dude, I myself dabbled in pacifism once. Not in 'Nam of course.