Corea del Norte nuevamente lanzó un misil fallido hacia el mar de Japón

Una nueva prueba misilística de Kim Jong-un alerta al mundo. | Foto: KCNA/Handout.Una nueva prueba misilística de Kim Jong-un alerta al mundo. | Foto: KCNA/Handout.

El proyectil salió dirigido desde el norte de Pyongyang y voló a 71 kilómetros de altura. La ONU en estado de alerta.

En un nuevo capítulo de la escalada militar, la agencia de noticias surcoreana Yonhap informó que el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos declaró a través de un comunicado que la República Democrática de Corea del Norte lanzó un nuevo misil, el cual falló y no alcanzó un objetivo concreto cayendo sobre el mar de Japón.

No deja de sorprender la convicción del líder norcoreano para desafiar una alianza tan poderosa militarmente como la que se encuentra sobre las costas de la península coreana. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón se encuentran preparados y en estado de alerta ante esta escalada de tensión.

Poco después del nuevo lanzamiento misilístico del régimen norcoreano, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump se refirió a este episodio a través de Twitter, denunciando que “Corea del Norte no ha respetado los deseos de China y su muy respetado presidente al lanzar, aunque sin éxito, un misil hoy. ¡Mal!”


El día de hoy, Rex Tillerson, Secretario de Estado de EE.UU., reclamó ante el Consejo de Seguridad de la ONU una acción global para evitar “consecuencias catastróficas”.  En la sesión especial de la ONU, Tillerson advirtió que “El riesgo de ataque nuclear a Seúl o Tokio es real y es solo una cuestión de tiempo que Pyongyang desarrolle su capacidad para alcanzar tierra estadounidense”, y agregó que “No actuar ahora puede traer consecuencias catastróficas. Todas las opciones para responder a una provocación futura están sobre la mesa”, añadió el secretario de Estado.

La ambiciones nucleares de Pyongyang son vistas como un problema de seguridad de primer orden en Washington. Desde hace 20 años, el régimen de Pyongyang está en carrera por la obtención de un misil balístico intercontinental (ICBM, Inter-Continental Ballistic Missile por sus siglas en inglés).

Pese a no haber logrado el desarrollo de un ICBM, en Corea del Norte aseguran haber desarrollado una bomba atómica de 30 kilotones (dos veces la de Hiroshima) y una potencia balística suficiente para amenazar a sus vecinos de Corea del Sur y Japón, sostuvo hoy en su edición web el diario El País de España.

No es resulta un dato menor considerar que durante los primeros 100 días de su presidencia, Donald Trump ha tomado decisiones militares unilateralmente. Por ejemplo, en el conflicto en Siria, decidió bombardear una base de la fuerza aérea del régimen de Bashar al-Ásad sin consultar previamente a sus aliados de la OTAN. A su vez, en Corea repitió esta práctica y movilizó el portaaviones USS Carl Vinson, al que luego se unieron destructores japoneses y escudos antimisiles.

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Por su parte, Kim Jong-un, el joven líder norcoreano, ha ofrecido desfiles militares y ensayos misilísticos, que si bien no han producido bajas, han alertado sobre la capacidad de respuesta su país. Probablemente esta situación originará una nueva respuesta de EE. UU., lo que desencadenará en un crecimiento constante de la tensión como ha ocurrido en las últimas semanas.

Al parecer, el único país de la región que realiza un llamado a la cordura es el gigante del continente asiático. A través de su presidente Xi Jinping, la República Popular China ha asumido el rol de mediador en un difícil contexto con dos líderes poco influenciables como lo son Kim y Trump.

China por su propio peso en la región necesita encausar el conflicto bajo los canales diplomáticos, lo que le permitirá alejar a las potencias de zonas linderas a su país.

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En la sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU, el ministro de Exteriores de China, Wang Yi, criticó el despliegue del Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés). Wang pidió “evitar provocaciones retóricas que puedan derivar en errores de cálculo”, exigió enfriar urgentemente las tensiones, “mantener la calma” y “ejercer la contención”.

Así mismo, Wang Yi denunció el “doble estándar” con el que se maneja el conflicto, ya que mientras se exige que el régimen de Pyongyang desista de sus ensayos balísticos, se extienden ejercicios militares en la zona que no hacen más que acrecentar el conflicto.

Resulta importante recordar que Corea del Norte y Corea del Sur nunca firmaron un tratado de paz luego de la guerra que los enfrentó en 1953, por lo que técnicamente aún se encuentran en guerra.

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